martes, 11 de marzo de 2008

Lahdelosgrill

No se sabe si es verdad o mentira. No hay manera de comprobarlo. Las únicas pruebas que quedan son los testimonios, y si nos basamos en ellos, sin lugar a dudas esta leyenda seria real. Todo se sitúa en un pequeño pueblo al extremo oriental de Colombia llamado Puerto Carreño. Quien me contó esta historia, me aseguró haber crecido ahí. Me dijo además, que la mejor manera de creer es definitivamente visitando el tan concurrido Camino de Fuego. Conforme se sepa la historia, cada uno sabrá por qué tiene este nombre.
Nadie vive ahora ahí. Es decir, los que vivieron en ese lugar, ya están muertos. Aunque, definitivamente, a esta zona no se le puede llamar “deshabitada”. Tal vez sea considerada otra tonta historia de fantasmas, pero hasta pensando así, nadie desearía tener la suerte del joven Daniel Gonzáles.
Ya nadie camina cerca del lugar, pero todo aquel que pase en carro, puede observar una simple mansión abandonada y destruida aparentemente por el pasar de los años, pero tiempo atrás era una hermosa casona conocida como el “Orfanato Lahdelosgrill”.
Imposible describir lo que ocurrió ahí. Nadie sabe como ni por que. Pero la directora de aquel lugar provoco un incendio un 24 de junio de 1928, acabando no solo con su vida, sino además con la de 86 niños inocentes. Cerca de este lugar se ubicaba una humilde casa, que días después al incidente, tuvo que ser abandonada debido a los misteriosos gritos que provenían del ya abandonado orfanato.
Corrían ya los años 60, cuando un joven aventurero de 17 años llamado Roberto Alvarado, decidió entrar junto con su amigo Daniel Gonzáles de 18 años, a la tan temida mansión Lahdelosgrill con una grabadora, tal vez esperando encontrar algo realmente interesante. Fueron advertidos muchas veces por algunos pobladores de zonas cercanas, pero no supieron que un caso omiso les costaría la vida.
Nunca nadie supo que paso. Al día siguiente, Roberto fue encontrado muerto en la puerta de la casona con graves heridas en el rostro y otras partes del cuerpo, mientras que Daniel fue hallado con grandes trastornos psicológicos y tratando de desarmar aquella grabadora con la que ambos amigos ingresaron.
Este último joven aseguro haber vivido en carne y hueso aquel 24 de junio de 1928, tras ver a tantos niños morir y sentir lo que muchos de ellos sintieron.
En la grabación se escuchaban gritos, psicofonías e incluso lamentos. Pero de la boca de Daniel, únicamente salían palabras sin sentido que procuraban contar lo sucedido aquella trágica noche.
Nadie le hizo caso, pues fue llamado loco y llevado a un manicomio.
Aseguran que todas las noches, Daniel revivía aquel momento como si lo viviese una vez más. El sufrimiento nunca acababa.
Prefiero morir a vivir como lo hago” Repetía una y mil veces.
Tres años después fue sacado de este manicomio por sus mismos padres, pero a los 5 meses dio a parar a un hospital en el cual, agonizando a causa de una fuerte sobredosis, dio sus ultimas palabras: “No me dejan en paz”.
Hubieron 4 jóvenes mas que decidieron visitar esta casa. 2 de ellos salieron completamente locos, y de los otros dos nunca se supo nada. Simplemente desaparecieron.
Muchos creen, muchos no. Pero desde ese entonces, nadie más puso un pie dentro de la mansión Lahdelosgrill.
Prefieren prevenir, antes que lamentar.
Todo pueblo tiene una leyenda, y esta es la del Camino del Fuego.

4 comentarios:

Jorge dijo...

De amores a fantasmas...

Que tal cambio de giro...

Carla dijo...

me f.a.s.c.i.n.a .D

yo también tengo mi leyenda de la casa matusita !


buen relato :) Carla

Jones dijo...

Yo pensé que hablabas de fábulas como hablando de amores, pero al final no.

Me gustó tu forma de describirlo, por otro lado.
Se deja leer.
No quiero ir a ese lugar haha.

Ps: sí, todos merecemos una 2da oportunidad :) gracias por re-asegurarmelo.

Juan dijo...

quemiedo, este tipode historias siempre me han "gustado". Deben tener una explicacion ... pero cual