domingo, 15 de noviembre de 2009

Carta Nº 9.

13.11.09


Ya lo intenté todo y por más que pienso no encuentro nada más que me falte hacer por ti. Sabes bien que era capaz de decir todo lo que quisieras oír, todo lo que pidieras, sólo bastaba tu palabra. Si pudiera te hubiera regalado mil estrellas, la luna y las constelaciones que hubieses querido inventar pero junto a ti conocí que sí existen imposibles. Eres consciente de que hubiese creado más de un universo con tal de verte feliz. Hubiese podido vencer mis miedos e inventar promesas de esas que se deben cumplir, sólo necesitaba que me creas capaz. Pero mil noches de espera no fueron suficientes, no te bastó saber que me tenías a tus pies pendiente de lo que te faltara para conseguirlo. No te pareció suficiente que mi mundo girara alrededor del tuyo para darme sólo un poco de ti. En el fondo siempre supiste que pude hacerte feliz. Pero nada cambia. Ni una mentira ni mil verdades. Todo sigue siendo igual. Y aunque creí que era posible, nunca pensarás que soy suficiente para ti.

Tu hueco seguro hoy se va porque se cansó de eso, de ser siempre la segunda opción, de pensar que tal vez alguna tarde me recordarías, de querer creer que podría funcionar. Me cansé de ser tu salida, tu escape de emergencia, ya no soporto saber que soy parte de algo cuando para mí tú eres todo.
No es justo. No es justo y ya no me importa, o tal vez sí. Tal vez me importa más de lo que piensas y duele. Duele saber que nada fue correspondido.
Y pensar que siempre viví intentando ser mejor -para ti- sin saber que tú buscabas imperfección. Tengo defectos que no puedo evitar por nadie, pero la facilidad no me caracteriza y no pretendo ser cada día peor por alguien que no podrá valorar lo que intento ser o hacer.


Sé que volveré, quizás por miedo a sentirme sola, quizás por masoquismo o por costumbre, quizás porque sé que no es algo pasajero. Pero tenías que saber que estoy cansada de ser nada, que me atormenta pensar que mi mente no me imagina sin ti. Pero ya no importa, ya no importa con quién estés en este momento. Yo volveré. Todo sigue tan igual.
Espero que te haga feliz y aunque sé que podría jurártelo, miento al decirlo, porque sólo querré verte sonreír junto a alguien que realmente merezcas, no al lado de quien solo pueda darte diversión. Tu apariencia va desapareciendo pooc a poco, ese disfráz ya pasó de moda. No está mal querer, no estaría mal salir de ese caparazón. No es el final, lo sabes y lo sé, pero no será tampoco la misma historia. No es pecado intentar ser feliz y en el fondo siempre sabrás que pude haber sido yo.


Te quiero.

-Andrea-



9:08 pm

martes, 10 de noviembre de 2009

Tu rompecabezas.


Hago un alto a este juego y te recomiendo guardar silencio, respira,
tus excusas inevitablemente ya no son necesarias, yo igual volveré
y cuando veas que todos se hayan ido, ahí estaré,
como el aire a la vida, como la luna a la noche, como tú prefieras.

Rompo la promesa incoherente de alejarme de ti,
Pero juro, en cambio, ser nuevamente yo,
Aferrándome a imposibles y pretendiendo ser mejor,
Pido que lo notes, aún sigo aquí.

Ya no juegues a insistir, no camines sobre mí,
No te rías de los crímenes perfectos de la vida,
No defiendas a los vientos que arrasan con sonrisas,
No inventes más motivos, no intentes proteger tu verdad,
Se que mientes y aún así te creo.

Tus rojas palabras recaen sobre mis sentidos,
Juegan a recorrer mi espacio,
Inundan mis días con su veneno,
Me recuerdan que nuestras vidas no se abrazan más,
Me persiguen, me encierran, me matan.

Soy risas y llantos,
Decisiones e inseguridades.
Soy verídica y aparente,
Figuradamente imperfecta.
Tal vez si fuera distinta,
Un poco más cuerda o lista,
Si fuera especial o menos realista,
Traspasaría mis fronteras,
Cruzaría esta calle que nos separa,
Y con dos sonrisas tendría el valor de decirte que sé quién eres.

Pero me ahogo en mis defectos
E intento descifrar mis errores,
A pesar de todo quisiera saber qué no di
Descubrir la piedra en mi camino y lograr destruirla.

Y si no lo soy que esperaste,
El error, entonces, es tuyo,
Tal vez no soy la pieza que le faltaba a tu rompecabezas,
No me pidas más, esto es lo que soy.

martes, 22 de septiembre de 2009

Junto a la luna.

No pasas desapercibido, y aunque la memoria a veces me traicione, eres alguien a quien no olvido.
Dame un tiempo más, quizás algún día logre entender. Tal vez en unos años, o un par de noches, encuentre en el cielo un motivo. Por ahora, solo entiende que te extraño.
No hay palabras, pero tú comprendes. Sé que me escuchas, sé que lo sabes.
No me dejes, no es tan fácil y tú fuiste testigo.

Te imagino, para querer creer que no te has ido, que me acompañas porque no me dejarías. Porque sabes que te necesito, porque entiendes que me haces mucha falta.
Déjame un par de abrazos, para no tener que extrañarlos.
Regálame unas cuantas sonrisas, para reír contigo y por ti.

Y que tus ojos nunca dejen de brillar, estés donde estés.
Contagia esas ganas de seguir viviendo, a todos los que no cumplimos aún nuestra misión.
Y gracias por tantos momentos, por tantas risas, y por esas lágrimas que nuestra mirada no pudo contener.
Gracias por demostrarme que cada mañana es un milagro, y que la vida es mucho más que un regalo.
Gracias por permitirme ser tu amiga, por protegerme cuando las tardes grises se volvían mi rutina.
Gracias por enseñarme que todo es un juego, que no siempre se puede ganar.
Gracias por recordarme que nunca estuve sola, y que gracias a ti, nunca lo estaré.
Gracias por dejarme ser parte de tu mundo, y enseñarme que no se necesita de mucho tiempo para saber lo que es ser feliz.
Espérame cerca a la luna, no lejos de una estrella, donde la luz brille un poco más y haya espacio para dos, prometo no tardar.



Te adoro loco.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Cielo gris.

Sé que me extraña- pensó.
Y el cielo gris se apoderó de su mente, ella cerró los ojos y creyó verte.
Imaginó que estabas tú, sonriendo, caminando entre la nada, buscándola.
Ella rió. Le gustaba creer que la necesitabas, le encantaba pensar que eras su héroe, el mismo que la rescató del futuro incierto, aquel que en una noche de invierno decidió crear una nueva historia.
Hacia frío, ella lo recuerda, cuando le dijiste lo que nunca quiso escuchar.
No hubo palabras que rompieran la calma, ni siquiera una frase que pudiera hacerla llorar. Tu solo pedias libertad, exigías un final.
Ella pretendió ser fuerte y con una sonrisa pintada –un disfraz- te vio partir.
No intentó detenerte, sabía que volverías.
Sin culpas, sin temor, te fuiste.

Entiendo- pensaba cada noche, mientras un centenar de lágrimas inundaba su rostro.
Solo intentaba comprender.

Sé que me extraña- pensó.
Y el cielo gris inundó su mundo, ella lo esquivó cerrando los ojos, pensando que cada mañana despiertas pronunciando su nombre, maldiciendo aquella noche de invierno, en la que te fuiste sin ganas de mirar sus ojos por última vez.

Ella no sospecha, siquiera, que tú ya eres feliz. Que cada final trae un nuevo comienzo, y que amaneces susurrando otro nombre ya.

Ella cierra los ojos y te imagina, en sus brazos, sin saber que tú sonríes, sin tener su vida como motivo, sin extrañar las horas que pasaste a su lado.

Ella aún piensa que tú volverás, cuando tú sabes bien que no dejarás aquel lugar, tan lejos de su presencia.

El cielo gris, no permitirá que se encuentren otra vez.

sábado, 29 de agosto de 2009

Luz en mi oscuridad.

Cuando menos te esperaba irrumpiste en mi vida como milagro que se hace esperar,
como sol en medianoche, como una gota de agua en el desierto,
pintando mi vida a color,
y más.

Cambiando mi día, mis sueños, mi miedo, mi tiempo, mi espacio, mi filosofía y todo.
Me ayudaste a andar sin mirar el camino,
y me enseñaste a reir de los tropiezos,
a aprender de mis caídas.

Cuando menos te buscaba, hiciste tu entrada triunfal,
llegando a mi vida sin previo aviso,
en el momento indicado.
Como el reflejo de lo inesperado, como un impulso a ser mejor.
Y me alejaste del abismo, fuiste luz en mi oscuridad,
respuesta a mis preguntas
y lloraste conmigo y reiste a mi lado,
y te quise como a un ángel que te salva del fracaso,
porque además de ser mi compañera,
me enseñaste a ser amiga.



Te amo Budus

Feliz Día.


martes, 18 de agosto de 2009

Baul de recuerdos.

Me provoca olvidar aquel "Nunca más"
y correr a tus brazos,
estar toda una vida a tu lado
y sellar este mal rato con un beso.

Apurarme e ir hacia ti,
ignorar los malentendidos y abrazarte
como nunca nadie antes lo hizo,
abrazarte y no alejarme jamás.


Porque entre ayer y hoy
me falta tiempo para extrañarte,
y si se trata de ser sincera,
realmente te necesito.


Y correr, sin miedo a lo que puedas pensar,
Y creer que a pesar de todo
podrás regalarme, nuevamente, una sonrisa.
Saber que estarás dispuesto a
quererme, otra vez.

abrir aquel baúl, eliminar los rencores
y rescatar el tiempo perdido.
No dejar que mueran los recuerdos
y quedarme por siempre, contigo.

domingo, 16 de agosto de 2009

18.


No hay mucho que decir, las palabras se quedan cortas y el resto ya lo sabes. A decir verdad, hasta el silencio, contigo, resulta entretenido. Gracias por rescatar el sol en medio de una tormenta, gracias por salvarme de esos laberintos imaginarios, gracias por regalarme motivos para reir sin parar. Porque no importa el lugar, no hay nada que esconder. Porque sé que no es fácil saberte mi vida de memoria y aguantar día a día cada uno de mis problemas. No es una tarea sencilla soportarme, por eso crei necesario que entiendas, en pocas palabras, algo de lo que significas en mí.

No me dejes, nunca. Te necesito porque de alguna extraña manera me ayudas a seguir siendo yo, me inspiras a ser mejor.
Quiero que seas feliz, y créeme que no me detendré hasta buscar el mejor camino para lograrlo.
Contigo hasta el fin del mundo, porque juntas los problemas resultan intrascendentes.






Aún nos queda muchas batallas por ganar,
muchos problemas para reir,
muchas caídas para aprender.



Lo importante va por dentro.



Feliz día, mejor amiga.


Te amo.