domingo, 7 de julio de 2013
Si tu lo estás
sábado, 22 de septiembre de 2012
Carta al "superhéroe" que fue
Cuando él se fue yo era muy pequeña. A los 4 años no entendía mucho de la vida, solo que me obligaba a entender sobre la muerte. Cuando él se fue, se marchó con una parte de mí, se fue dejando un espacio vacío. Él no me habia dado la vida, pero me había enseñado a vivirla. Era mi protección y pensé que ya no la tendría; nadie ocuparía su lugar, yo lo supe siempre, pero tú lograste hacerme creer que podrías regalarme un poquito de esa seguridad.
Yo crecí y entendí que no estaba sola, que en el mundo me rodeaban personas muy buenas. Crecí con el mismo vacío que dejó, pero te ganaste un lugar muy cerca al que él tenía. Me regalaste confianza y risas y me diste un poco más de lo que merecí. Tus errores me enseñaron a ser fuerte y aprendí que no solo se trata de recibir sino de dar para tener, la vida es un ganar ganar y todos tus tropiezos los convertí en lecciones.
Estuviste a mi lado desde que tengo uso de razón, hasta pensé que una imagen paterna no la da quien crea sino quien cría. Para mis amigos no eras el hermano de mi mamá sino "mi supertío", ese personaje divertido y atrevido en mi historia que me hacía reír con chistes tontos o cosquillas inevitables. Las reuniones familiares eran aburridas hasta que llegabas. Y a mí me encantaba desde escuchar tus historias hasta pasar por tu cuarto y oír las cuerdas de tu guitarra. Era una niña que jugaba a ser grande -pero niña al fin y al cabo- y la gente normal me lo hacía ver, pero tú no. Tú me hacías creer que hablar conmigo no era hablar con alguien que no sabe nada de la vida, yo sentía que a ti, tanto como a mí, te gustaba pasar el rato comigo. Ya sabes, cuando uno no es grande solo basta con que "le sigan la corriente" y a veces los adultos creen que no se nota, pero yo sí lo sentía y dolía un poco porque hablar con alguien por compromiso no es hablar, es aparentar y tú, por así decirlo, eras diferente. Eras mi tío, mi amigo grande, mi tío genial, mi tío favorito, junto a él, que me cuida desde arriba, claro. Pero existe lo que son las apariencias y existe también aquellos que aparentan bien. Lo que son las cosas, ¿no? No eras distinto, eras igual, pero mejor. Me seguías la corriente, también, pero sabías hacerme creer que no, a diferencia de todos.
Ya no soy la niña a la que le puedes seguir la corriente para que se ría o para que se calle, ya no puedes contarme historias y pensar que te creeré ciegamente. Te aprovechaste de la confianza y el cariño que te tenía. No soy "malcriada" como mal me llamaste. He recibido una crianza y una educación de la que me siento orgullosa, y eres parte de ella. He aprendido de los aciertos y los tropiezos, he aprendio de la gente que me acompañó y la que me dio la espalda. Me he criado en una familia que me ha dado más de lo que esperé y si consideras que soy una persona mal criada, entonces empieza a preocuparte un poco más por ti, pues tienes parte de la culpa. No soy malcriada, es solo que el respeto que te ganaste, con el tiempo tú mismo lo perdiste.
Todo se acaba y aunque pensé que esas ganas de obviar tus desaciertos se quedarían, se terminaron. Ya no soy esa niña que te cree solo porque te quiere, ya no, ya tengo argumentos y esas historias que a ti tanto te gusta contar, a mí me gusta contarlas ahora. No soy malcriada, pero aprendí a defenderme, a hacerme valer, a responder cuando algo no me parece y a irme cuando algo me hace mal. Tus cosquillas hicieron que las de los otros sean nada y hasta las tuyas perdieron su efecto con el tiempo, así como tus palabras, esas que antes me hacían reír, ahora duelen, duelen mucho y esa sonrisa que intento mantener siempre a veces se convierten en lágimas, lágrimas de decepción, de esas que aparecen cuando alguien te lastima, alguien que, creíste, debía defenderte; alguien que, se suponía, era la seguridad, la protección que antes, mientras pudo, fue él. La admiración y el cariño que algún día nacieron, seguirán, porque me diste momentos bonitos que guardo en mi cajita de recuerdos, momentos que sé valorar. Pero todo se gasta y si algo he aprendido de los golpes que te da la vida es que no puedes exigir algo que no das y ese respeto que de tu parte dejó de existir, se quedó con las ganas de quedarme callada cuando siento que algo va mal. Hay un dicho que me enseñaron desde pequeña: "Respeta a tus mayores", y logré entenderlo muy bien, pero entiendo también que ser mayor no es solo haber vivido más años sino haber crecido mentalmente y demostrarlo con actos. No solo hay que ser, también hay que parecer.
Hace un tiempo me hiciste más daño del que creí que podías y aunque jamás me pediste perdón, decidí perdonarte no solo que borraras la imagen que tenía de ti, sino las heridas que causaste en los que más quiero, pero las cricatrices quedan y es como cualquier cosa que se malogra: puede durar un tiempito más, pero si no lo reparas, con el tiempo termina siendo inútil y deja de servir. Te deseo lo mejor y espero que, cuando los tiempos de guerra cesen, se nos dé la oportunidad de hablar.
Ha llegado la hora de decirle a adiós a mi superhéroe, espero que la vida me tenga guardado uno para un futuro no muy lejano. Discúlpame si fui una decepción más para ti. Por ahora gracias por todo y buena suerte. Te quiero.
domingo, 26 de febrero de 2012
he perdido
viernes, 15 de octubre de 2010
Carta en tiempos de guerra
Tú me conoces, no intentes crear un nuevo concepto de mí que no existe. Soy la que conociste, no la que quieres odiar.
martes, 22 de septiembre de 2009
Junto a la luna.
No pasas desapercibido, y aunque la memoria a veces me traicione, eres alguien a quien no olvido.Dame un tiempo más, quizás algún día logre entender. Tal vez en unos años, o un par de noches, encuentre en el cielo un motivo. Por ahora, solo entiende que te extraño.
No hay palabras, pero tú comprendes. Sé que me escuchas, sé que lo sabes.
No me dejes, no es tan fácil y tú fuiste testigo.
Te imagino, para querer creer que no te has ido, que me acompañas porque no me dejarías. Porque sabes que te necesito, porque entiendes que me haces mucha falta.
Déjame un par de abrazos, para no tener que extrañarlos.
Regálame unas cuantas sonrisas, para reír contigo y por ti.

Y que tus ojos nunca dejen de brillar, estés donde estés.
Contagia esas ganas de seguir viviendo, a todos los que no cumplimos aún nuestra misión.
Y gracias por tantos momentos, por tantas risas, y por esas lágrimas que nuestra mirada no pudo contener.
Gracias por demostrarme que cada mañana es un milagro, y que la vida es mucho más que un regalo.
Gracias por permitirme ser tu amiga, por protegerme cuando las tardes grises se volvían mi rutina.
Gracias por enseñarme que todo es un juego, que no siempre se puede ganar.
Gracias por recordarme que nunca estuve sola, y que gracias a ti, nunca lo estaré.
Gracias por dejarme ser parte de tu mundo, y enseñarme que no se necesita de mucho tiempo para saber lo que es ser feliz.
Espérame cerca a la luna, no lejos de una estrella, donde la luz brille un poco más y haya espacio para dos, prometo no tardar.

sábado, 29 de agosto de 2009
Luz en mi oscuridad.
y más.
domingo, 16 de agosto de 2009
18.

No me dejes, nunca. Te necesito porque de alguna extraña manera me ayudas a seguir siendo yo, me inspiras a ser mejor.Quiero que seas feliz, y créeme que no me detendré hasta buscar el mejor camino para lograrlo.
Contigo hasta el fin del mundo, porque juntas los problemas resultan intrascendentes.

muchos problemas para reir,
muchas caídas para aprender.

Te amo.domingo, 19 de julio de 2009
Hasta siempre.
Mil colores y un poco de elegancia con sencillez
una mezcla de seriedad con diversión
uñas fosforescentes y una sonrisa siempre en tu rostro
te declararon única e irrepetible.
una risa en medio del silencio
unas palabras para hacer reir a alguien más
y llenar el espacio con humildad
te hicieron lo que fuiste.
Para contrastar la situación
y como costumbre romper la perfección
una noche de diversión y unos vasos de alcohol
declararon un final, y un nuevo comienzo.
Quién sabe cuál fue tu último pensamiento
o tu último deseo,
lo único que se tiene claro en estas horas de preguntas sin respuestas
es el recuerdo indeleble que dejaste en nosotros.
No nos dejes, aunque no estés.
Cúidanos, aún de lejos.
No te vayas.
Y que estas palabras traidoras expresen al menos cierta parte de lo que trato de decirte.
Siempre estaras con nosotros... el eco de esa risa nunca se irá.
Descansa.
gracias por los pocos pero valiosos momentos.






martes, 7 de julio de 2009
Carta Nº 8. Nadie detiene el reloj.
No dudes en pedir ayuda,
recuerda que aun sé ser amiga.
Aquellos tiempos que no se olvidan -pensé al recordarte- esos dias en los que una sola palabra conseguía más que cualquier otro motivo. Esos momentos que, aunque los años pasen, mi mente guardará en el mas oculto cofre de secretos. Esos minutos que, por más que quieras, serán para siempre.
Así te recuerdo, como un héroe en mi vida, como una persona que tardó en aparecer.
Hojas cayendo de un árbol que vio pasar los años más rápido de lo normal, un viento acogedor que reclama un abrazo de abrigo, una sonrisa que contagia alegria, el olor a tabaco únicamente por costumbre, un par de extraños pretendiendo encontrar un lugar y unas cuantas notas musicales que adornaban el ambiente.
Así te recuerdo, como una persona capaz de bajarme las estrellas, como un individuo a quien se le permitia adueñarse del mundo, alguien que podía transmitir paz con una mirada. Una sombra que no arrastraba pesares.
y de pronto el sonido del presente me despierta, como si fuera una alarma del tiempo, como si debiera entender que el pasado ya tuvo su lugar.
Y se me dio por recordarte, porque en las huellas pretendo encontrar el motivo de tu fracaso. Intento hallar mis errores y aquella culpa de la que me hiciste dueña.
No hay más que sonrisas, ¿sabes?
No hay más que eso.
Las lágrimas siguieron su rumbo y el sol las secó. Los malos recuerdos se borraron, como si hubieran sido trazados con lápiz.
Un par de manos entrelazadas capaces de llegar hasta el fin del mundo, es lo que recuerdo.
Pero decidiste que no era lo mejor y ya sin miedos, te comprendo.
nada es facil.
pero sé valiente, afronta tus temores.
Esos caminos alternativos serán como una muerte lenta, como el comienzo del final.
No intentes ver en mí lo que aún no consigues ser, lucha por tu ideal, así te recuerdo.
Pienso en ti, porque me dejaste una leccián capaz de conseguir eliminar la más grande decepción. Me dejaste un tiempo para estar conmigo misma, un par de acordes para entender que nadie puede detener el tiempo. Nadie.
Si quieres huir, hazlo.
Pero no vueles muy alto, sé prudente, héroe de los cielos.
No pretendas más de lo que puedes,
recuerda que el sol quema alas
y el golpe puede ser fatal.
Siempre serás bienvenido a éste, tu lugar.
miércoles, 29 de abril de 2009
Carta Nº 6. Traté de callarlo, pero...

¿Quién me manda a ser discípula de tus palabras? ¿Quién te manda a hacerme tanta falta?
Saber que por ti descubrí que el mundo se equivoca, que por ti deje de creer en las posibilidades, que por ti entendí que la espera es vana. Saber que no consigo olvidarte...duele.
¿Qué quieres que te diga? Es difícil necesitarte, es insoportable imaginarte en el aire que respiro e inventar un octavo día en la semana para pensar un poco más en ti. No se siente bien no encontrar, como tú, historias improvisadas que con las horas suelen desaparecer, sin dejar huellas de lo que fueron. Quién sabe, quizás mientras escribo, tú estés con ella(s). Quién sabe, tal vez resulta que a pesar de ello, te creo.
Y aunque intento, aún no recuerdo el instante en el que empecé a quererte así.
¿Qué te puedo decir? Nunca fue suficiente luchar por ti.
lunes, 16 de marzo de 2009
CATORCE (mil) veces Gracias.
Sé que no es la luna,
Es el reflejo de una lágrima
Y me dan escalofríos de pronto,
Pienso que tal vez nada es real.
Una risa suena en el ambiente,
Y a decir verdad, todo lo anterior se desvanece.
Si, existe una persona capaz de hacerme sonreír cuando el cielo está tan gris,
Una persona que con una palabra puede enseñarme
más de mil motivos para seguir queriendo vivir un día más.
Alguien que sin esfuerzos logra sacar lo mejor de mí,
dándome fuerzas para ser una mejor persona cada día.
Alguien que tal vez sin darse cuenta, complementa mi vida.
Alguien que me inspira a ser su ejemplo.
Sin ella yo no sería la misma.
Y aunque no lo note, no hay algo que no daría por verla feliz.

Hace 14 años llegaste a mi vida, no creas que me agradabas mucho.
Imagínate, tres años procurando ganarme todo el afecto de los que me rodeaban, tres años de felicidad por ser la engreída de quien se me acercara. TRES AÑOS, para que de un día a otro aparezca un diminuto ser a robarme ese espacio que tanto me había costado ganar.
Y no maldije a la cigüeñita únicamente porque la edad no significaba, en mi caso, inocencia. Obviamente yo había notado ya durante unos 8 meses como la barriga de esa señora, que tanto cariño me había dado, empezaba a crecer desmesuradamente.
Digamos que en un principio no le preste atención, te imaginarás que comía cada 2 minutos y nunca estaba satisfecha, un cambio de peso no hubiese sido (en otras circunstancias) algo para alarmarse.
Pero empezaba a preocuparme, era una hinchazón tan llamativa que no me sorprendía pensar que se hubiera tragado una sandia entera, pero por su boca no entraba, por lo que ese desconcierto no llego a mayores.
No fue hasta cuando dejaron de prestarme aquella atención sobrenatural que creía merecer que note que algo extraño sucedía en ese instante.
No fue hasta que advertí que ya no se dirigían a mí, sino a algún monstruito que seguramente estaba donde al parecer había una pelota, que decidí tomar cartas en el asunto.
¿Qué pasaba? ¿Saldría un globo de la pancita de mi mami? No, no creía que pudieran sentir tal afecto por un objeto tan común, por lo que empecé a usar mis dos orejas en lugar de mi única boca.

Si, debí sospecharlo. Llegarías a este mundo, siendo un pequeño ser indefenso.
Débil y sin nombre. De un día a otro, sin saber hablar ni caminar.
¿Qué de divertido tenia esto? Ya no era YO, éramos nosotras. No podría jugar contigo, eras tan frágil que quizás te podría romper. No sabias hablar, no podríamos conversar.
¿Qué de útil tenias?
No podría entenderlo, sino hasta ahora. Apareciste como por magia, para enseñarme a no ser el centro del universo, para enseñarme a compartir.
No me hablarías pero si me sabrías escuchar. Tal vez no me entenderías, pero nuestras miradas bastaban para entablar una conversación.
No sabrías jugar, pero para eso estaba, ¿cierto? Yo te enseñaría.
Serías mi hermana menor.
No acabarías con mi vida, no dejaría de vivir yo a los 3 años solamente por no ser la misma hija única y caprichosa.
Al contrario, yo existiría a partir de ese momento. Nacería contigo una niña un poco mayor que recién s
abría lo que es vivir, al igual que tú.Que recién aprendería a acompañar y a ser acompañada.
Recién conocería lo que es un secreto, lo que es la complicidad, lo que es una amiga, lo que significa una hermana.
Reiríamos, jugaríamos, pelearíamos de vez en cuando, pero todo seria pasajero. Siempre habría una nueva oportunidad para procurar ser más que sólo hermanas, seríamos compañeras.
Y aprendí a quererte, o me enseñaste a hacerlo.
Me ayudaste a ver todo a color, me ayudaste a ser mejor.
Ya no eres la misma niña, ya no tienes aquellos berrinches que me daban ganas de haber secuestrado a la cigüeña imaginaria, por así decirlo.
De vez en cuando eres insoportable, como negarlo. Pero a pesar de eso y de todo, te debo mi vida, porque contigo aprendí a vivirla, porque no te cambio por nada ni por nadie.
Porque nunca morirá la esperanza de querer ser un buen ejemplo, o por qué no, la mejor hermana que puedas haber querido tener.
Gracias, porque siempre estás ahí.
Con tus risas, tus palabras, tus insultos, tus miradas, tus pasos, tu voz, tu silencio, tu presencia.
¿Y qué más decirte? Eres la mejor hermana que pude tener, sin pensarlo dos veces.
Te amo, y con una seguridad que no me caracteriza te juro se que siempre será así.
Te adoro pequeña.
Feliz cumpleaños.
sábado, 10 de enero de 2009
Carta N° 4. La historia siempre Continúa

Hay momentos en los que, como precisamente ahora, no quiero saber donde estás, eso no interesa cuando te siento tan cerca.
No quiero que intentes hacerme creer que me quieres, no hace falta, lo lograste hace mucho tiempo atrás, cuando mi inocencia reinaba, hoy será costumbre, o quizás simplemente busco una excusa más para no aparentar, pero el mundo que un día creaste, sigue habitando en mí, sigue siendo mi lugar.
Las ganas de gritar que aún no te olvido carcomen mis sentidos, juegan con mi razón, me hacen comprender que no logro sacarte de mi mente, ni siquiera con ÉL presente.
Sabes bien quién ya eres en mí y por lo mismo no pretendes ser más.
Descuida, tal vez sea cuestión de tiempo, pero a decir verdad las horas y los minutos en mi vida, no están a mi favor.
Miento al decir que todo pasará.
No voltees a mirarme, tengo tu mirada ya grabada.
No menciones más palabras, no agregues textos a este guión, tu voz me acompaña, y aunque ciertas veces me sienta ya hastiada, no hay nada que pueda o podamos hacer.
Siempre creí ser persistente, sin embargo me enseñaste que fue sólo un papel, una máscara más, de las tantas que uso en esta obra teatral.
Y sí, a veces suelo decir que logré olvidarte, que estás enterrado en
el pasado. Sí, lo admito, soy una perfecta mentirosa que sólo busca verte bien. Una completa masoquista que no quiere ni puede dejarte ir.
Cierro el libro, una vez más, consciente de que no tiene candado.
Aún sabiendo que sin poder hacer más, lo abriré nuevamente, tratando de traer un poco de nuestro pasado a mi presente.
Bajo la guardia, acepto mi error, admito mi debilidad.
Me rindo, tú ganas, aún te quiero.
martes, 23 de diciembre de 2008
Carta Nº 3. El sabor de TU venganza.
Y me río, por tus besos improvisados con quienes menos imaginaste, únicamente para hacer de aquel daño, una muestra mutua de insatisfacción.
Y lloro, porque no logré lo que alguna vez me propuse. No logre que los demás vean la gran persona que realmente eres.
No te escondas, ese caparazón no hará más que hacerte daño, no tengas miedo de ser tú.
Y valórate, para que de alguna manera puedan apreciarte.
Muy pocos lograran quererte así, aún conscientes de lo que eres capaz de hacer.
Ya no hay repetición, ya todo esta dicho. Ya todo esta claro. Ya todo acabó.
No diré que no quiero saber más de ti, pues bien sabes que necesito saber con quienES andas, o a dónde vas, pero si te diré que no tengo en mente seguir detrás de ti toda una vida, pues no fuiste lo que creí que serías. Quizás pensé que podías aprender a querer sin excepciones, veo una vez más que todos nos equivocamos.
Hoy, quiero desearte lo mejor. Quiero que sepas que no me arrepiento de nada, quiero que sepas que sí fue amor, que te amé como quizás no vuelva a querer en un buen tiempo, pero que como buena historia, tuvo que llegar a su final.
Quiero que entiendas que aún te necesito, pero que haré lo posible por voltear la hoja, que intentaré pisar el pasado, que procuraré perdonar y olvidar, por respeto a quien hoy busca verme feliz.
Y por ese mismo respeto, mi mente me incita a callar, consiguiendo así guardar todas aquellas palabras que nunca más pronunciaré y que por ende nunca más escucharás.
El cielo no te dará las respuestas, debes luchar por tus ideales y no creer que eres el dueño del universo, no es así.
Supongo que, como todo lo que alguna vez te dije, esto te causará risa. Por fin conseguí comprender que tu inmadurez puede más que tu razón.
Ríe, si es lo que quieres. Ríe si eso es lo que causan mis palabras en ti. Pero debes saber que a pesar de ello siempre te recordaré por ayudarme, tal vez sin querer, a vencer mis miedos. Gracias, además, por enseñarme a confiar más en mí misma, pues la gente miente, todos buscan lo mas fácil, incluso tú.
Tu bien sabes como son las cosas, me conoces y no es tu culpa.
Y aunque quizas deberia, mentiria al decir que te olvide.
Gracias, y aunque hubieron mil decepciones de por medio...
jueves, 20 de noviembre de 2008
Carta N° 2.
Supongo que a veces resulta tarde para decirle a alguien cuanto significó, pero peor es que este alguien nunca logre saberlo.
Normalmente el tiempo nos juega muy malas pasadas.
Luego de leerlo, no busques otra vez destruir mi vida con tus crímenes perfectos, solo tómalo como me hubiera gustado que termine, si es que un final era necesario.
Solo pretendo que entiendas que entre tantos puntos lóbregos, eres el único que tiene color.
Gracias por sonreir, no tienes idea de lo que para mi valía (vale) una sonrisa tuya. Mi favorita, y si yo no puedo cambiarlo, menos creo que tú lo puedas hacer. Gracias por darme razones para seguir despertando día a día, por tu tiempo, por las respuestas que diste a mis dudas, por tus explicaciones, por las palabras, por el silencio, por las canciones que me seguirán como la sombra de tu recuerdo, por entenderme, por escucharme, por simplemente estar ahí y saber que contaba contigo en todas, por tratar de ser quien hoy ya eres, por las ganas de querer ser lo que tal vez quedo en un simple anhelo, porque me hiciste feliz.
Yo aquí sigo.
Gracias por esperarme, por tus tonterías que me alegraron los peores días, por esas cosas que me hicieron reir, por esas otras que me hicieron llorar, por quererme, por cambiarme, porque parte de mi está contigo.
Gracias por enseñarme tanto.
No puedo evitar que mi rostro se humedezca un poco, aunque lo intente, mis ojos no son tan fuertes como me gustaría. No sé hasta cuando será así, pero es porque tuve razón al sentir miedo, es porque sí te llegaría a perder.
La monotonia mató lo inmortal.
No te preocupes, nada de lo que ha sucedido puede contra todo lo que pasé a tu lado. No pienses que esas ultimas peleas, esas palabras podrían borrar los días perfectos. En este caso no es asi.
Tu recuerdo indeleble permanece aún intacto.
para cambiarla por un ‘aprender a vivir’.
No cabe en una vida mi gratitud ♪
La mitad de mí te extraña; la otra te necesita.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Carta N° 1.


Sabes muy bien que tiempo para rectificarte aún te queda. Tienes muy claro que no te obligo a nada; ni a quererme, ni a que permanezcas a mi lado.
Porque no soy yo, y creo haberlo entendido.
Pero no sé por qué luego de expresarlo tan patentemente regresas a mi lado.
Jamás te lo pedí y lo sabes, ¿qué es lo que buscas entonces? ¿Un daño compartido?




