lunes, 12 de mayo de 2008
Soy yo.
lunes, 5 de mayo de 2008
No es cierto.
No, no es cierto que te necesito y que dejaste un espacio vacío. Es falso que no logro cerrar la ventana que dejaste abierta.
Para nada interesa que no tuvieras motivos para dejarme y que al hacerlo me hayas dejado al borde de un abismo utópico.
No importa que la tinta se haya secado sin escribir un final.
Al fin y al cabo, fuiste solo un tiempo más...de esos que pasan sin dejar huella. No hagas caso cuando te digan que el fantasma de tu recuerdo me atormenta noche y día. Es mentira.
No es cierto que aun espero que aparezcas por esta puerta que está frente a mi. Para nada, esa historia absurda ya perdió la importancia que tuvo...créeme.
Tus besos solo fueron puñaladas. Debes saberlo, aunque no te importe. No creas que los necesito.
Ya no espero tu llamada, ni mucho menos un mensaje. Ya no. Lo hice, pero perdí en la espera.
No te odio, no podría. Pero mucho menos te quiero.
No creas que esa canción aun me hace pensar en ti.
No pienses siquiera que todas las noches lloro por tu ausencia. Uno se acostumbra, ¿sabes?
No, no me dolio tu adios, ni tus sonrisas, ni las estrellas deshechas, ni mi muerte contigo, ni el aire sin ti.
No te extraño. Ya todo me da igual. Ya no me importas, créeme.
Y créeme tambien si te digo que miento.
viernes, 11 de abril de 2008
La razón al corazón.
- Bien... ¿tú? Que irónico, si somos la misma persona…
- Pues a veces parece que no. Yo no estoy bien.
- ¿Cómo puede ser que yo si y tu no? ¿A qué se debe?
- Es por él.
- ¿Otra vez? Pensé que ya me habías hecho caso…
- No puedo, lo quiero.
- Pero, te hace daño ¿o no?
- Si, mucho. Pero lo quiero, ¿acaso eso no importa?
- Sí, pero mas importa tu bienestar, date cuenta de que él es muy poco para ti. No te valora, no te ciegues más.
- ¿Y cómo lo olvido? ¿Tú puedes ayudarme?
- Lo he intentado. Pero no entiendes o no quieres entender. Debes dejar de pensar en él.
- ¿De eso no te encargas tú?
- Tú eres quien ama, yo solo actúo de acuerdo a tus órdenes, aunque no debería ser así. Yo tengo más criterio, soy más conciente…
- Y si intento que me quiera… ¿crees que lo consiga?
- Debes olvidarlo, alejarlo de ti. Haz como si no te importara, piensa que hay mejores que él. Arráncalo de ti, olvídalo. No pienses en el motivo de tu tristeza y que el tiempo se encargue del resto. Para él será mucho más fácil.
- Es que tú no entiendes, no sabes lo que es amar. No sabes qué es depender de alguien. No tienes idea de lo que significa necesitarlo como al aire para seguir viviendo. Para poder encontrar un sentido a cada día, para seguir sonriendo sin fingir. Para ser como soy sin miedos. No entiendes que es él en mí.
- No te compliques, solo déjalo de querer. No parece tan difícil.
- No hay necesidad de discutir contigo. Lo difícil es lo más bello. Lo fácil es momentáneo. Si luchas por algo, lo consigues y lo mantienes entonces recién ahí sabrás cuanto vale. Créeme y veras, solo espera.
- Nunca estaremos de acuerdo, ¿verdad?
- Me enseñaste que para esto no existen los consejos. Soy yo quien lo ama y aunque no elegí enamorarme de él, no pretendo olvidarlo y no lo haré. Si tengo que seguir extrañándolo como a nadie en este mundo hasta recuperar su amor, que así sea. Pero mientras tanto no me rendiré, ¿Qué sentido tendría entonces todo lo que siento?
- Como digas, pero es por ti que la conciencia y el corazón nunca pensaran igual.
- Tu mismo dijiste que la conciencia es quien obedece, el corazón quien ama. Sólo déjame amarlo, no pierdo nada.
- Algún día me harás caso. Alguien más obstinado, testarudo y ciego que el corazón imposible. Tal vez me gustaría entenderte, me gustaría aprender a amar.
- Eso no se enseña. Si vives, amas.
- ¿Y qué sientes?
- Que lo es todo, que junto a él todo parece no tener importancia. No existe el tiempo, solo piensas en el presente. Todo pierde su valor, solo él te interesa. Cuando vives aprendes a amar... y cuando amas aprendes a vivir.
- Como cuesta aceptar la derrota.
*Corazón
*Conciencia
martes, 8 de abril de 2008
Y no la ultima.

“¿Le habrá pasado algo?” me pregunté una y mil veces. Lo llamé a su celular desesperada pero nada. No contestó
Y yo sola, parada, esperando a alguien que no llegaba. No fue como en todas las películas, una noche de frío con lluvia torrencial. Era verano y hacía mucho calor. Estar estática sin dejar de buscarlo con la mirada aumentaba el estío.
Me había puesto la mejor vestimenta que pude encontrar, abrí mi perfume nuevo e hice todo lo posible por parecer la ‘chica de sus sueños’.
“Ya va a llegar” me decía a mi misma.
Lo llamé una vez más...en vano. ¿Por qué no querría verme?
¿Qué le había hecho? Ambos habíamos quedado en vernos ahí, ¿por qué no iría?
Tal vez le había pasado algo, empecé a preocuparme.
Llamé a su casa.
- ¿Aló?
- Si señora, buenas noches. ¿Se encuentra Daniel?
- Ha salido
- Hace cuánto, ¿sabe?
- Hace como 1 hora ya.
Algo no andaba bien. Quizás había tenido una emergencia o algo más significativo que asistir a esta cita.
Decidí entonces llamar una vez más a su teléfono móvil.
Ojala nunca me hubiera contestado, ojala yo hubiera seguido en esa burbuja de utopías. En un mundo lleno de simplicidad. Pero no, existen cosas que te hacen crecer, madurar.
Esta, definitivamente fue la más elemental en mi corta existencia.
Solo escuché carcajadas y unas cuantas palabras…
- Ya contéstale . que te deje en paz de una vez.
Unas cuantas palabras que me enseñarían mucho, que me dolerían mucho.
Y más risas.
- Es que esa ya me tiene harto. Solo era un toque. Ya fue y no entiende.
Él era Daniel. Pero a la misma vez no era el que conocí.
Colgué el teléfono y llegué a mi casa tan pronto como pude. Lloré toda la noche, y toda la semana para ser más explícita.
¿Nunca te haz sentido peor que Nada? ¿Nunca haz creído que no mereces esta vida, o que la vida no te merece?
Si una hormiga me hubiera pisado, no me hubiese sorprendido.
Él había sido el motivo de mi primera decepción.
La primera de muchas otras más.
lunes, 24 de marzo de 2008
15 aÑos , una vida.

Personas que no estuvieron solo en las buenas, sino en las malas.
Me apoyaron cuando tú me faltabas, cuando me dejaste. Y te pido perdón por estas palabras, pero compréndeme, a veces no asumo la idea de haberte perdido. Estas ganas de tenerte junto a mi me matan cada vez más.
Tal vez este cumpleaños no fue el mejor, porque tu no estuviste en él. Y se que ya son varios años sin ti, pero no me acostumbro a no recordarte.
A veces pasan cosas por el estilo, y sólo queda resignarse, pero que injusta es la vida, verdad?
-Dicen que harás una fiesta, crees que pueda llevar a mi enamorada? – fue lo primero que me dijiste. Y me partiste el corazón, sabes? eras mi amor platónico, lo fuiste por 2 largos años. El motivo de mil cartas nunca entregadas, la razón de poemas nunca dichos. Matabas mi ilusión, asesinabas la esperanza de verme un día junto a ti. ¿Tú crees que yo dejaría que vayas con ella? Mi más grande rival, mi peor enemiga, la persona que más odiaba en este mundo. ¿En qué pensabas al preguntarme eso? ¿Qué pretendías que te respondería? ¿Que sí? Acertabas... siempre me conociste. Siempre supiste lo que pensaba sin siquiera haberlo dicho.
Fueron juntos y fue tal vez el peor cumpleaños de mi vida, aunque se suponía que debía ser el mejor. Eran mis 15 años. La edad soñada por toda chica. Claro, excepto yo. Siempre fui una chica un poco excéntrica, nunca fue de mi total agrado celebrar mis onomásticos. Pero si era una joven ‘obediente’, por decirlo así…y mi mamá siempre soño con una fiesta de 15 años. Tuvo su fiesta 'soñada', solo que mía.
Esa noche, todos la pasaron bien, menos yo. Te vi tan feliz con Priscilla, tu novia, que dudé siquiera en acercarme a saludarte.
En toda la noche no supe nada de tí, sólo recuerdo que ella se me acercó…
“Ya me enteré de que andas rondando a MI enamorado, y solo te digo algo niñita, aléjate de él o te las verás conmigo.”
Tiempo después fuiste mi amigo, y gracias por ello. Fuiste de los verdaderos.
Siempre fui una más del montón, hasta que llegaste tú. Me salvaste de todo aquel que quisiera hacerme daño. Siempre fue así.
Y hoy ya no estás, no sabes como me duele no tenerte aquí, junto a mi. No poder decirte que te amo y que nunca dejé de hacerlo. Que siempre fuiste todo, que siempre lo serás.
Recuerdo cuando me dijiste que le fuiste infiel a tu enamorada, con la que ya llevabas 3 años.
“Su nombre es Sol. Me tiene loco”
Éramos amigos, es verdad. Pero cómo me hubiese gustado que tú me considerases algo más.
Que bien me sentí cuando decidiste terminar la relación con Priscilla.
Que mal en cambio, cuando me enteré que la razón de la ruptura tenía nombre: Sol.
Sé que nunca te dije esto, perdón. Pero ya es hora de que lo sepas. Un mes después de haberle dicho a tu nueva enamorada que la amabas, tu ex novia se me acercó, me hizo una propuesta...tentadora.
“Yo se que tu también lo quieres. Hagámosle algo a la tal Sol, así lo dejará solo. Después ya veremos quién se lo queda”.
Gracias a Dios desde niña me enseñaron a decir No. Aunque debes saber que en algún momento lo dudé, pero mi amor por ti era tan grande que preferí tu felicidad.
Toda esta magia se acabó al poco tiempo, cuando ella tuvo que viajar a Italia para seguir una carrera.
Volveré en 6 meses, cuando tenga vacaciones, te lo juro. – te dijo.
Se que no fue su intención hacerte el daño que te hizo, se que ella no quiso romper ese juramento, se que la esperabas con ansias, se que tu por ella dabas la vida, se que Sol era tu razón de ser, se que cada palabra que me decías respecto a ella era cierta, se también que esa llamada te mató en vida.
Ella se había suicidado, 2 semanas antes de regresar.
No fue tu culpa, entiéndelo. Las cosas pasan, aunque me cueste entenderlo.
Yo sin ti no soy nada. Debes saber eso también.
Ese vacío que ella dejó, supe luego llenarlo yo. Me hiciste conocer un mundo que nunca imaginé, un mundo ideal a tu lado.
Fuiste lo mejor que he tenido, definitivamente.
Se que tu no elegiste dejarme, que las cosas se dieron porque así tuvo que ser. Pero nada en esta vida me dolerá tanto como tu ausencia.
Nos casamos, y fuimos la pareja perfecta.
Tú me ayudaste a olvidar tantos problemas que tuve desde niña, yo te ayudé a superar lo que ya mencioné.
Nunca olvidaré ese 4 de abril, en el que la prueba de embarazo dio un positivo.
Íbamos a tener gemelos mi amor, dos hijos. Dos motivos para no dejarnos nunca. Dos angelitos que nos cuidarían por siempre. (...) Siempre.
Y durante todo el embarazo no hicimos más que cuidarlos, engreírlos y protegerlos.
Maldito sea el momento en el que rodé esas escaleras. Nunca hubiera querido que eso ocurra, no se como pudiste llamarme asesina. Yo era su madre, yo los llevé dentro de mi esos 8 meses.
Me llevaste de inmediato a la clínica y te dijeron lo que cambiaría nuestras vidas por completo. Habíamos perdido a uno de nuestros pequeños, el otro estaba grave. Yo pude haber muerto.
Nuestro hijo sobrevivió, y a pesar de que el otro nos hacia falta, Matías era nuestro motivo y cada locura suya nos daba razones para seguir viviendo, por él.
A los dos meses cumplí 23 años, me hiciste una reunión sorpresa.
Todo iba perfecto, hasta que decidiste tomar “unos cuántos vasos”.
Cuando trate de controlar la cantidad de alcohol que ingerías, perdiste el control, me agrediste verbalmente y me diste un golpe en la mejilla, que me dolió menos que tu desprecio.
Para ti yo tenía la culpa de todo. Recordaste todos los malos momentos que una pareja de esposos puede tener. Perdón si lo crees así, jamás hubiera hecho algo para hacerte daño. Te amaba. Te amo.
Algunos amigos que seguían en la casa, se quedaron sorprendidos mientras yo lloraba sin poder controlarme. Tu tomaste el carro, y a pesar de las advertencias que todos te dimos, te fuiste sin rumbo.
Fui detrás de ti, el bebé estaba dormido y una amiga, me aseguró que lo cuidaría mientras yo volvía contigo.
Nunca volvimos juntos. Esa noche no te encontré.
Al día siguiente encontraron tu carro destrozado. Nadie vio el accidente. No saben si lo hiciste premeditadamente o por efectos del alcohol.
Lo que sí se supo, fue que había sido un accidente catastrófico. Tu estabas muerto.
¿Qué haría con Matías? ¿Qué haría conmigo? ¿Qué haría sin ti?
Hoy son 15 años desde ese entonces, y no sabes la falta que me haces. Matías, con 16 años, sonríe tristemente al ver tus fotos. Me pregunta sobre ti y yo le cuento todo lo que pasamos en nuestra adolescencia. Él no puede creerlo.
Es que a nadie le parece cierto que después de tantos momentos, después de lograr esquivar los problemas para ser felices tú ya no estés aquí.
Yo no entiendo por qué me dejaste. Por qué te fuiste odiándome, por qué me maldecías. Tu, mi vida, mi todo, me despreciaba.
Te necesito, necesito sentir que me proteges, que nunca me dejarás. Porque contigo todo era mejor, porque junto a ti Yo era mejor.
Se que siempre estas ahí, cuidándome. A mí, y a Matías. Dile a nuestro otro hijo cuánto lo amamos.
Por mi parte, solo debo decirte que Matías siempre pidió un ‘padre’. Siempre te necesitó junto a él.
Una noche mas sin ti, es demasiado. No aguanto siquiera pensar que estas muerto. Y ya son 15 años, no puedo superarlo.
Te amo, y siempre será así.
Gracias por todo lo que hiciste en mí y por mí.
Aquella que en algún momento fue una “niña excéntrica” hoy te necesita más que nunca.
martes, 18 de marzo de 2008
No fue Intrascendente.

martes, 11 de marzo de 2008
Lahdelosgrill
No se sabe si es verdad o mentira. No hay manera de comprobarlo. Las únicas pruebas que quedan son los testimonios, y si nos basamos en ellos, sin lugar a dudas esta leyenda seria real. Todo se sitúa en un pequeño pueblo al extremo oriental de Colombia llamado Puerto Carreño. Quien me contó esta historia, me aseguró haber crecido ahí. Me dijo además, que la mejor manera de creer es definitivamente visitando el tan concurrido Camino de Fuego. Conforme se sepa la historia, cada uno sabrá por qué tiene este nombre.
Nadie vive ahora ahí. Es decir, los que vivieron en ese lugar, ya están muertos. Aunque, definitivamente, a esta zona no se le puede llamar “deshabitada”. Tal vez sea considerada otra tonta historia de fantasmas, pero hasta pensando así, nadie desearía tener la suerte del joven Daniel Gonzáles.
Ya nadie camina cerca del lugar, pero todo aquel que pase en carro, puede observar una simple mansión abandonada y destruida aparentemente por el pasar de los años, pero tiempo atrás era una hermosa casona conocida como el “Orfanato Lahdelosgrill”.
Imposible describir lo que ocurrió ahí. Nadie sabe como ni por que. Pero la directora de aquel lugar provoco un incendio un 24 de junio de 1928, acabando no solo con su vida, sino además con la de 86 niños inocentes. Cerca de este lugar se ubicaba una humilde casa, que días después al incidente, tuvo que ser abandonada debido a los misteriosos gritos que provenían del ya abandonado orfanato.
Corrían ya los años 60, cuando un joven aventurero de 17 años llamado Roberto Alvarado, decidió entrar junto con su amigo Daniel Gonzáles de 18 años, a la tan temida mansión Lahdelosgrill con una grabadora, tal vez esperando encontrar algo realmente interesante. Fueron advertidos muchas veces por algunos pobladores de zonas cercanas, pero no supieron que un caso omiso les costaría la vida.
Nunca nadie supo que paso. Al día siguiente, Roberto fue encontrado muerto en la puerta de la casona con graves heridas en el rostro y otras partes del cuerpo, mientras que Daniel fue hallado con grandes trastornos psicológicos y tratando de desarmar aquella grabadora con la que ambos amigos ingresaron.
Este último joven aseguro haber vivido en carne y hueso aquel 24 de junio de 1928, tras ver a tantos niños morir y sentir lo que muchos de ellos sintieron.
En la grabación se escuchaban gritos, psicofonías e incluso lamentos. Pero de la boca de Daniel, únicamente salían palabras sin sentido que procuraban contar lo sucedido aquella trágica noche.
Nadie le hizo caso, pues fue llamado loco y llevado a un manicomio.
Aseguran que todas las noches, Daniel revivía aquel momento como si lo viviese una vez más. El sufrimiento nunca acababa.
“Prefiero morir a vivir como lo hago” Repetía una y mil veces.
Tres años después fue sacado de este manicomio por sus mismos padres, pero a los 5 meses dio a parar a un hospital en el cual, agonizando a causa de una fuerte sobredosis, dio sus ultimas palabras: “No me dejan en paz”.
Hubieron 4 jóvenes mas que decidieron visitar esta casa. 2 de ellos salieron completamente locos, y de los otros dos nunca se supo nada. Simplemente desaparecieron.
Muchos creen, muchos no. Pero desde ese entonces, nadie más puso un pie dentro de la mansión Lahdelosgrill.
Prefieren prevenir, antes que lamentar.
Todo pueblo tiene una leyenda, y esta es la del Camino del Fuego.
